La importancia de los encuentros

Según la primera acepción que aparece en la Real Academia de la Lengua, la palabra encontrar significa: “Acto de coincidir en un punto dos o más cosas, a veces chocando una contra otra.” Este es, probablemente, uno de los puntos más críticos de una obra: hacer coincidir dos o más cosas evitando el choque. El reto técnico del arte del encuentro es muy grande cuando en un mismo espacio deben coincidir dos o más materiales. El arquitecto y el diseñador deben tratar de evitar que ambos choquen de tal modo que resulte incómodo para el producto final. Pero, en definitiva, el material es un elemento inerte y la coincidencia o no es una cuestión de tiempo y habilidad. 
Otra cosa muy distinta es conseguir el encuentro entre las personas: aquí no hay materiales inertes; más bien hay intereses, egos, visiones y perspectivas sobre un mismo problema. Hay necesidades que, en muchos momentos son casi imposibles de hacer coincidir; tiempos y plazos que chocan entre sí. Por eso, el éxito de un proyecto suele estar relacionado con lo que John Carlin denominó el factor humano. Ese factor que hace que sobre un equipo de personas pivote la coordinación y el encuentro de muchas otras perspectivas e intereses.
Este reto, habitual en cualquier obra, se hace crucial cuando se trata de buscar el mejor encuentro entre más de 50 materiales diferentes (para un espacio de 1800m2) y, sobre todo, el encuentro entre siete proyectos distintos, realizados por siete diferentes departamentos. 
Sobre la mesa de trabajo se apilan gruesos dossieres que recogen los diferentes proyectos que, el equipo de ERCER, tiene que hacer coincidir. Hay un proyecto arquitectónico con un equipo de diseño, hay otro de instalaciones, uno de seguridad, accesibilidad, hay un proyecto de audiovisuales, de datos y todos ellos deben encontrarse de tal manera que en 18 semanas todo esto acabe en un último encuentro: el del cliente con su oficina soñada.
El éxito está en los pequeños detalles. Eso que le otorga un valor intangible e inmaterial a un determinado espacio. El detalle del encuentro para encontrar la armonía entre materiales diferentes y personas distintas. Todo ello solo se puede hacer desde un seguimiento personalizado del proyecto a partir de una enorme capacidad de trabajo en equipo para asumir las necesidades del cliente, con una mirada flexible y a la vez comprometida con los plazos, los costes y las calidades.
Unas pocas semanas, muchos  departamentos con sus respectivos proyectos, 1800 m2, más de 50 tipos de materiales diferentes y una única mesa en la que se juega el éxito del proyecto: hacer coincidir todo esto evitando los choques y buscando la armonía.
 
 
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